Consejos para el almacenamiento de leche en transporte cisterna

Consejos para el almacenamiento de leche en transporte cisterna

Al ser un producto perecedero, el tratamiento de esta mercancía debe realizarse bajo unas condiciones muy controladas. Además de la normativa general referente al transporte de mercancías, los productos lácteos están regulados por un acuerdo de “transportes internacionales” y de vehículos especiales acondicionados para este fin.

 

Desde el ordeño, las condiciones térmicas e higiénicas son de vital importancia. La leche debe mantenerse a temperatura baja para evitar el desarrollo de bacterias. Los equipos que se encarguen del enfriamiento deben seguir las normativa vigente. La leche se almacena en estos contenedores hasta que se vaya a realizar su transporte.

 

El cuidado de la calidad de la leche debe realizarse desde el inicio del proceso. La alteración o degradación de este producto no puede corregirse en operaciones posteriores, quedando comprometida su calidad y su condición para la salud. Después del ordeño, la leche ha de enfriarse y almacenarse en un tanque específico a una temperatura aproximada de 4ºC. Por lo general, la temperatura de conservación puede variar en función de la cantidad del tanque. El objetivo principal es mantenerla a una temperatura baja pero evitando la congelación de la carga. Si la leche llega a congelarse, el agua que la compone se separa en forma de hielo, de la parte sólida y grasa. Este proceso altera su composición por completo.

 

Se recomienda que el tiempo máximo de conservación de la leche cruda sea de 48 horas, después sufre una serie de cambios que pueden afectar a su estado. Por otro lado, los productos lácteos son muy sensibles a la absorción de olores y sabores que puedan tener cerca. Es por ello, que recomiendan tenerlos alejados de alimentos o otros elementos que desprendan un alto grado de olor.

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